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19 Jun

MI EXPERIENCIA COMO “SOCIMENTOR”

Publicado por

Buenas, me presento, soy Dreas, un nuevo compañero en Sociment, me han escogido para el departamento de comunicación y creativo, es decir, gestión de redes sociales y diseño en general.

Les voy a hablar de mi experiencia en Sociment, y les prometo que, lean lo que lean, no me están coaccionando ni apuntando con ninguna pistola, es solo una simple experiencia que gracias a Dios, está plagada de muchos pros y prácticamente ninguna contra.

Desde el primer día la sintonía con mis compañeros ha sido perfecta, integrando momentos tensos o de puro trabajo con alguna que otra situación distendida y momentos de puras bromas y “buen rollo”, que quieras o no, al ser nuevo, te lo hace todo más llevadero. Cuando he planteado nuevas ideas siempre se han considerado y, dentro de lo posible, una gran parte de ellas se han llevado a cabo como una especie de “mejora interna de la empresa”, por lo que me he sentido valorado, escuchado y, como no, también me aprovecho de ellas (¡¡AGUA FRÍA SI!!). En la reunión de los lunes ya me tienen guardada una sección de propuestas, porque saben que no paro de proponer cosas.

Con mi “jefe” Antonio Padrón, amigo personal de casi toda la vida, pues que puedo decir, es una persona que le apasiona lo que hace y le dedica todo el tiempo que puede y más, porque es un trabajador incansable, así que para alguien que está empezando solo le contagia las ganas de trabajar y de mejorar cada día para estar a la altura. Cuando tiene cierto tiempo libre, véase fuera de su horario laboral o bien en un vuelo con wifi (¡a buena hora!), tiembla, porque solo recibirás mails preguntando y revisando todos los temas habidos y por haber. Eso hace que no te puedas despistar y siempre estés alerta para que todo marche como debe ser, chapeau (o chapó, que ya lo admite la RAE).

Con mi “compañero-jefe“ Carlos de la Cruz, había tenido cierto trato fuera del ámbito laboral, pero no lo conocía como profesional que es. Desde el primer momento me enseñó todo de muy buena manera, tanto los pasos a seguir con clientes y el trabajo a realizar, como mecanismos y trucos técnicos de las herramientas que utilizamos para desempeñar el oficio. Así que solo puedo decir que “he aprendido mucho de él y seguiré haciéndolo”. Gracias desde aquí (te pondría algún emoticono de los que te gusta tanto poner en la comunicación digital, pero quedaría muy “meloso”).

Con el resto de compañeros, Mario y el poco presente pero siempre en nuestros corazones, Carlos Francisco, solo tengo buenas palabras. Son muy parecidos en muchos aspectos, así que si de Carlos, que es mi amigo personal también desde hace muchos años, suelo decir que “si todo el mundo fuera como Carlos Francisco, no existirían las guerras”, pues de Mario solo podría tener buenas palabras también, la dinámica de trabajo con él es fluida y distendida (y las bromas también fluyen muy bien).

No me puedo olvidar del resto de mis compañeros, tanto de Álvaro, que aunque esté en la isla y he coincido poco con él, siempre he recibido un trato agradable y me ha hecho sentir como uno más, como de mis compañeros de la península Alberto, Ernesto e Ignacio, que aunque no los conozca personalmente (a excepción de Alberto, un grande para las despedidas de soltero) desde el primer momento me han ayudado y atendido en todo lo que haya requerido de ellos, y como no, de las chicas francesas de práctica, Romane et Sonia, que aunque solo estarán dos meses con nosotros, dejarán huella por su gran trabajo, sus sonrisas incansables y las anécdotas que vamos teniendo (por su puntualidad seguro que no dejan huella jajaja. Je plaisante, filles!). Así que gracias a todos.

Bueno, como decía el señor Lobo, no empecemos a ch******* las p***** todavía, es hora de las contras… Preparáos chicos, ¡no dejaré títere con cabeza! No señores, es broma, les prometo que no hay nada que pueda criticar más allá de pequeños roces de “convivencia”, como en “toos laos”.
Solo voy a comentar una cosa, y véase el tono humorístico de la anécdota, y es que a Don Antonio J. Padrón Hernández, amigo personal mío desde hace mucho tiempo como ya comenté, ya no puedo llamarle como siempre, “Tucho”. Tanto por temas de clientes como por dinámica de la empresa, y es normal, pero no me deja de resultar raro y a veces tedioso tener que quitar de mi boca el nombre, así que en horario laboral le llamo Tuch…¡¡¡¡PERDÓN!!!!, que casi me equivoco una vez más ¡¡Antonio!! (es que me cuesta, me cuesta…) y “Tucho” cuando estamos por ahí tomándonos unas cañas o dándolo todo como siempre.
A lo mejor no le gusta que lo cuente, pero “¡conio Tusho, cohone!”, es lo que hay.

Así que yo, alguien con muchas ganas de aprender y de trabajar en algo que le gusta, solo puedo decir que estoy encantado, GRACIAS SOCIMENT.

Dreas Peón.
Área Comunicación & Creativo.

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